Blog: Donde la palabra abre el camino

LA NIÑA DORMIDA-SAN JUAN DE GAZTELUGATXE

En esta noche, la luz de miel cubre con su manto a la nueva mujer. Surge con fuerza su renacer, dueña de su destino.Ella domina las reglas del juego a su antojo, pues ya, en tu recuerdo, no siente el abrigo.

El cielo, siempre testigo del tiempo pasado, vigila atento tu nuevo camino. Te sujeta consciente y se siente cercano, como un aliado, sin pretexto, sin maquillaje….
El aliento se recupera, vaticina ya el fin a tus días de tormenta.

Es por ti, mi vida, ya no tienes rival ni batalla. No hay manual que guíe tu destino, tu tesón fiel te dirige, siempre va contigo.
Ya no hay derribo que te detenga.
De niña herida a mujer salvaje.

Abrázame viento
llórame lluvia,
abrazan las olas
la coraza del sentimiento.

Deshoja los miedos
sácame la espina
del desaliento.

Tranquila mi niña,
esta noche
la luna te acuna,
susurra un cuento
en un manto de sueños.

La brisa te arropa
acaricia tu pelo,
te acoge en su pecho.
A ti, mi niña pequeña
como a ninguna.

Este lugar de cuento, me inspiró la prosa de la niña dormida. Fue un día donde la lluvia barnizó los muros de la ermita y el granizo se hizo presente en la cara. El viento, fuerte contra el pecho, empujaba la subida en cada escalón como una rebelión interna de lo que debe salir. El oxígeno aclaraba los pensamientos entrando como un haz de energía en un cuerpo renovado. Es la magia de este lugar. Atemporal que permanece tras cada estación.

𝑩𝒚_𝒍𝒆𝒊𝒓𝒖𝒕𝒛𝒂

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LABERINTOS DE KATARRI Y ARNO

En los laberintos verdes de Entzia y Arno, donde la niebla habla bajito y las raíces recuerdan nombres antiguos, vivía una chica llamada Lur.
No era bruja por título.
Lo era por memoria.
Sabía cuándo llovería porque la tierra se lo susurraba.
Sabía qué hojas curaban porque las había escuchado crecer.
Sabía callar, y en su silencio el bosque respiraba tranquilo.
Dormía sobre musgo.
Despertaba con pájaros.
Y caminaba descalza para no olvidar quién la sostenía.
Dicen que quien se perdía en los laberintos la encontraba solo si estaba listo para encontrarse a sí mismo.
Lur no lanzaba hechizos.
Despertaba verdades.
Y cuando alguien le preguntó una vez si era humana o bruja, ella sonrió:
—Soy tierra recordándose a sí misma.
Desde entonces, en Entzia y Arno, cada brote nuevo lleva un poco de su nombre.

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LA FÁBULA DE LA PIEDRA ANCIANA Y EL AGUA ERRANTE- CAÑÓN DE OBANTZEA

Cuentan las montañas más viejas de Navarra que, cuando el mundo aún aprendía a respirar, nació una Piedra Anciana.
Era orgullosa, inmensa, y creía que su forma sería eterna.
Un día apareció el Agua Errante.
No traía espada ni martillo, solo paciencia.
—No vengo a destruirte —susurró el Agua—. Vengo a enseñarte a cambiar.
La Piedra rió. ¿Cómo algo tan blando podría transformar lo que parecía invencible?
Pero el Agua regresó al día siguiente.
Y al siguiente.
Y al siguiente.
Pasaron siglos.
Luego milenios.
Gota a gota, el Agua fue abriendo surcos diminutos, dibujando líneas, creando curvas, tallando silencios.
La Piedra Anciana comenzó a comprender que no estaba perdiendo su esencia: estaba encontrando su verdadera forma.
Así nació el barranco.

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LA VIDA ES POESÍA

Vendrán días mejores,
primaveras y veranos,
noches de estrellas,
mañanas de colores.

Se irá pronto el invierno,
y con él los cielos tristes,
se irán las nubes grises,
la nieve de los neveros.

Saldrán las amapolas
a poblar los campos,
volverán las palomas
a soltar sus arrullos.

Se vestirán de nuevo
de hojas las desnudas
ramas de las arboledas,
habrá savia en sus venas.

Veré el sol en la ventana
al levantar las persianas,
abriré otra vez las cortinas,
la vida se volverá poesía…
F. B.

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EL HAYEDO DE OTZARRETA

¿Sabías que hay un bosque en el norte donde muchos dicen haber escuchado cantar a alguien… cuando no había nadie? 
Ocurre en el hayedo de Bosque de Otzarreta.
Una mañana de niebla, una joven llamada Maialen caminaba sola entre los árboles. El bosque estaba en silencio… salvo por el sonido del agua del arroyo.
Entonces lo escuchó.
Un canto suave.
Antiguo.
Como si alguien lo hubiera estado cantando allí desde hace siglos.
Siguió la voz hasta el río… y vio a una mujer sentada sobre una piedra, peinando su cabello largo con un peine de hueso.
Maialen se quedó inmóvil.
La mujer levantó la mirada y dijo:
—Tu abuela sí sabía escuchar al bosque.
El viento movió las hojas.
La niebla se cerró.
Y cuando Maialen volvió a mirar… ya no había nadie.
Desde entonces, algunos visitantes aseguran que cuando la niebla baja en el Bosque de Otzarreta, todavía puede escucharse un canto entre el agua y las raíces.
Pero los pastores del valle dicen algo más inquietante:
Que no es un canto para todos.

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