Blog: Donde la palabra abre el camino

HIRUZUBI

En Lekunberri, junto a los ríos que bajan del Parque Natural de Aralar, los mayores cuentan algo extraño.
Dicen que, en algunas noches de niebla, el sonido del agua no es solo agua…
es un canto.
Hace mucho, un pastor que cruzaba el río oyó una melodía suave.
Entre la bruma vio a una mujer sentada sobre una roca, peinando su largo cabello con un peine de oro.
Era una lamia.
Cuando levantó la mirada, le dijo en voz baja:
—No mires demasiado al río… hay secretos que no pertenecen a los humanos.
Desde entonces, hay quien jura que, si escuchas con atención en las noches silenciosas…
entre el sonido del agua todavía se oye un peine de oro rozando la piedra.

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EL HAYEDO DE OTZARRETA

¿Sabías que hay un bosque en el norte donde muchos dicen haber escuchado cantar a alguien… cuando no había nadie? 
Ocurre en el hayedo de Bosque de Otzarreta.
Una mañana de niebla, una joven llamada Maialen caminaba sola entre los árboles. El bosque estaba en silencio… salvo por el sonido del agua del arroyo.
Entonces lo escuchó.
Un canto suave.
Antiguo.
Como si alguien lo hubiera estado cantando allí desde hace siglos.
Siguió la voz hasta el río… y vio a una mujer sentada sobre una piedra, peinando su cabello largo con un peine de hueso.
Maialen se quedó inmóvil.
La mujer levantó la mirada y dijo:
—Tu abuela sí sabía escuchar al bosque.
El viento movió las hojas.
La niebla se cerró.
Y cuando Maialen volvió a mirar… ya no había nadie.
Desde entonces, algunos visitantes aseguran que cuando la niebla baja en el Bosque de Otzarreta, todavía puede escucharse un canto entre el agua y las raíces.
Pero los pastores del valle dicen algo más inquietante:
Que no es un canto para todos.

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LA VIDA ES POESÍA

Vendrán días mejores,
primaveras y veranos,
noches de estrellas,
mañanas de colores.

Se irá pronto el invierno,
y con él los cielos tristes,
se irán las nubes grises,
la nieve de los neveros.

Saldrán las amapolas
a poblar los campos,
volverán las palomas
a soltar sus arrullos.

Se vestirán de nuevo
de hojas las desnudas
ramas de las arboledas,
habrá savia en sus venas.

Veré el sol en la ventana
al levantar las persianas,
abriré otra vez las cortinas,
la vida se volverá poesía…
F. B.

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LA FÁBULA DE LA PIEDRA ANCIANA Y EL AGUA ERRANTE- CAÑÓN DE OBANTZEA

Cuentan las montañas más viejas de Navarra que, cuando el mundo aún aprendía a respirar, nació una Piedra Anciana.
Era orgullosa, inmensa, y creía que su forma sería eterna.
Un día apareció el Agua Errante.
No traía espada ni martillo, solo paciencia.
—No vengo a destruirte —susurró el Agua—. Vengo a enseñarte a cambiar.
La Piedra rió. ¿Cómo algo tan blando podría transformar lo que parecía invencible?
Pero el Agua regresó al día siguiente.
Y al siguiente.
Y al siguiente.
Pasaron siglos.
Luego milenios.
Gota a gota, el Agua fue abriendo surcos diminutos, dibujando líneas, creando curvas, tallando silencios.
La Piedra Anciana comenzó a comprender que no estaba perdiendo su esencia: estaba encontrando su verdadera forma.
Así nació el barranco.

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LABERINTOS DE KATARRI Y ARNO

En los laberintos verdes de Entzia y Arno, donde la niebla habla bajito y las raíces recuerdan nombres antiguos, vivía una chica llamada Lur.
No era bruja por título.
Lo era por memoria.
Sabía cuándo llovería porque la tierra se lo susurraba.
Sabía qué hojas curaban porque las había escuchado crecer.
Sabía callar, y en su silencio el bosque respiraba tranquilo.
Dormía sobre musgo.
Despertaba con pájaros.
Y caminaba descalza para no olvidar quién la sostenía.
Dicen que quien se perdía en los laberintos la encontraba solo si estaba listo para encontrarse a sí mismo.
Lur no lanzaba hechizos.
Despertaba verdades.
Y cuando alguien le preguntó una vez si era humana o bruja, ella sonrió:
—Soy tierra recordándose a sí misma.
Desde entonces, en Entzia y Arno, cada brote nuevo lleva un poco de su nombre.

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LA NIÑA DORMIDA-SAN JUAN DE GAZTELUGATXE

Erase una vez, en un lugar de cuento, un mundo perdido donde los momentos traspasan el tiempo y los recuerdos deslizan como agua en un muro de hielo.
Las escalera de piedra se alza al final del penon y sostiene a la leyenda que envolvera de hechizo su destino…el destino de la nina dormida.
La fortaleza firme, impasible al tiempo, se levanta al final de las escaleras. Sus muros atrapan memorias robadas. Ella custodia la llave de la promesa, esa que ya no puede, ni quiere reclamar… la promesa de la nina dormida. El musgo, verde en su manto, se hace camino en silencio, sin molestar… sin pedir permiso.

La brisa en la roca, dibuja caprichosa el paso de las estaciones. Silva sus notas, sin pentagrama, te habla sincera.
Justo ahi, en la roca, una nina duerme tranquila. Poco a poco, se despierta, sin prisa. Su voz susurra lentamente su nombre. Es la nina dormida, es la nina que he sido.

El rayo de luna dibuja su sombra, con la ilusion de un cuento que no se esfuma, como una llama que se aferra a su vela…

Cada marea arrastra sus suenos perdidos, como el ritual que no se detiene, sin perdon ni castigo.

En la cara, la lluvia abraza sus lagrimas diluyendo la sal en la playa.
Sin notarlo, se vuelve granizo, arana sus recuerdos y desvela el profundo anhelo de volver a sentir vivo el sentimiento.
Las batallas se han perdido, los amores esfumados, las ilusiones…olvidadas.

La venda en los ojos se cae y luce ahora como cinta en su cabello. Ya no hay hadas ni princesas, ni ranas a las que besar. Los cantos de sirena… se han apagado.

Sus alas se posan ya en un terreno firme, sin piedras, sin arenas mojadas que las hagan pesadas. Se abren libres en el vuelo. Mi nina, ya te sientes viva en el pecho. 

En esta noche, la luz de miel cubre con su manto a la nueva mujer. Surge con fuerza su renacer, duena de su destino.Ella domina las reglas del juego a su antojo, pues ya, en tu recuerdo, no siente el abrigo.

El cielo, siempre testigo del tiempo pasado, vigila atento tu nuevo camino. Te sujeta consciente y se siente cercano, como un aliado, sin pretexto, sin maquillaje….
El aliento se recupera, vaticina ya el fin a tus dias de tormenta.

Es por ti, mi vida, ya no tienes rival ni batalla. No hay manual que guie tu destino, tu teson fiel te dirige, siempre va contigo.
Ya no hay derribo que te detenga.
De nina herida a mujer salvaje.

Abrazame viento
llorame lluvia,
abrazan las olas
la coraza del sentimiento.

Deshoja los miedos
sacame la espina
del desaliento.

Tranquila mi nina,
esta noche
la luna te acuna,
susurra un cuento
en un manto de suenos.

La brisa te arropa
acaricia tu pelo,
te acoge en su pecho.
A ti, mi nina pequena
como a ninguna.

Este lugar de cuento, me inspiro la prosa de la nina dormida. Fue un dia donde la lluvia barnizo los muros de la ermita y el granizo se hizo presente en la cara. El viento, fuerte contra el pecho, empujaba la subida en cada escalon como una rebelion interna de lo que debe salir. El oxigeno aclaraba los pensamientos entrando como un haz de energia en un cuerpo renovado. Es la magia de este lugar. Atemporal que permanece tras cada estacion.

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